tila

sueños

  Él, la lluvia mojando mi desierto Él la ráfaga que interrumpe mi ocaso Tan lluvia, tan viento, tan él. La pasión en cada punta de sus dedos La distinción entre el amor y la locura La delgada línea de la razón Tan ardiente, tan hiriente, tan él Él, tan niño indefenso Él, tan travieso Tan fuego, tan tierra, tan él   Recuerdo la primera vez que te vi, dije que serias mío, lo fuiste, al menos en aquel entonces lo fuiste. Cada que te veía sentía mi corazón explotar, me encantaba esa sensación que causa el roce de tus dedos en mi piel, es como si pasaras un fosforo para encenderlo. Siempre supe que te amaría, te amaría de una forma diferente. Por ser menor que yo, siempre supe como sorprenderte, el problema es ese, que eres menor que yo, y a esa edad lo lógico es vivir sin preocupaciones lo que nos toca. Creo que estuve el tiempo que debería, si me quedo mas tiempo es probable que termines conmigo, que me lastimes más de lo que ya lo has hecho. Me había preparado para este momento, porque aunque yo hice planes contigo y juraba que viviría contigo y formaría una vida a tu lado, una familia, e imaginaba a nuestros hijos, nuestra casa… nuestra unión, jamás estuve segura de que pasaría, siempre tuve la incertidumbre de saber que tan lejos podríamos llegar, porque nunca te sentí propio. Pero los pronombres posesivos, no deben ser parte de la vida, porque ni tú eres

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