forever

Consejos idiomáticos para un príncipe

Lo leí en Encuentro29.com , en donde su editor (Felipe Ruanova) comenta que ignora quien escribió la nota.     Al Príncipe Guillermo Alejandro de Orange:  Majestad: Antes que nada reciba usted una felicitación por atreverse a usar una expresión que en este país de doble moral y de eufemismos que no cualquiera se aventura a emplear públicamente.  Los mexicanos somos mal hablados en lo privado y en lo cotidiano; pero solemnes, pretenciosos y pedantes cuando lo hacemos en público. Usted fue muy claro cuando dijo en español:  =mas=“Camarón que se duerme se lo lleva la chingada”.  Algunos timoratos se escandalizaron por su expresión. En los medios, sobre todo en los audiovisuales, se generalizó la crítica a su dicho.   Quienes lo hicieron, seguramente, en su lenguaje habitual recurren a palabras semejantes pero consideran que nadie públicamente puede articular una frase con lenguaje tan soez. No faltó quien dijera que con su enunciado usted demostró por qué es Príncipe de los Países Bajos, adjetivo, éste, que en una de sus acepciones significa vulgar, ordinario, innoble.  Se ha especulado si lo dicho por usted fue premeditado con la finalidad de caer bien a sus interlocutores al emitir una voz popular mexicana. También se dice que quien le aconsejó usar ese término lo “chamaqueó” -así decimos en México cuando alguien abusa de la inocencia de otro-. Si fue deliberado o aconsejado, sólo usted lo sabe.  Como quiera que hubiera sido, en lo particular, a mí me cayó bien la modificación que su Majestad le hizo al refrán que en realidad dice: “Camarón que se duerme se lo lleva la corriente”.  Tan me cayó bien que, a pesar de que no soy propenso a simpatizar con las monarquías a las que considero obsoletas -por decir lo menos- en el siglo XXI, me dispongo a través de estas líneas a introducirlo al mundo de significados de esta palabra mágica a la que, como dice Octavio Paz en El Laberinto de la Soledad: “Confiamos la expresión de las más brutales o sutiles de nuestras emociones y reacciones”.  Nuestro Nobel de Literatura definió el sustantivo chingada ante todo como la madre abierta, violada o burlada por la fuerza. El verbo chingar es un verbo violento, denota salir de sí mismo y penetrar por la fuerza al otro.  Es herir, rasgar y violar -cuerpos, almas, objetos-, destruir. “Esa palabra es nuestro santo y seña. Su poder mágico se intensifica por lo prohibido. Nadie la dice en público”. Escribió Paz en 1950.  Seis décadas después, basta oír a cualquier chica preparatoriana para darse cuenta que el vocablo -afortunadamente- ya no es de uso exclusivamente masculino, ya no se dice en secreto y tiene múltiples derivados semánticos que definen nuestras relaciones con el mundo y con los demás. La chingada, en el contexto utilizado por usted, es un vehículo que se lleva al camarón del refrán. Pero, en sentido más amplio, es un espacio lejano, vago e indeterminado. “Las casas que compramos con nuestro crédito del Infonavit están hasta la chingada”. A su vez el vocablo indica características siniestras. “Mauricio Fernández es fascista como la chingada”.  Además de un lugar y de indicar peculiaridades ominosas, el sustantivo denota una pregunta sin respuesta:“¿Qué se hizo con los excedentes petroleros? Sepa la chingada”.  O bien, también se emplea para significar poca importancia. “A los gobernantes los ciudadanos les valemos una chingada”.   En otra acepción denota ignorancia o descuido. “El PAN gobierna como la chingada”.   Las expresiones “andar de la chingada” o “me

Hay 1659 palabras más en este escrito, para seguir leyendo debe identificarse

Elija una cuenta para acceder al contenido completo

Cuenta de Ymipollo
Hola


Me siento X.
Escuchando: Journey - Don´t Stop Believing

Reacciones


Debe estar identificado para ver los comentarios o dejar uno.

Entrar a Ymipollo

¿ping? ¡pong! Ymipollo © ¿ping? ¡pong 1!