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Recordando - Un cuento: Hoy no me dueles

El recuadro celeste del Messenger apareció en un extremo de la pantalla y Silvia sintió que algo se estremeció en su pecho. Un recuerdo agridulce llegó a su cabeza e hizo que un ligero temblor recorriese su espalda. Lo recordó con el dolor de su corazón. =mas=Recordó sus promesas, sus palabras hermosas, esos largos e imaginativos escritos que descubrieron para ellas infinitas manera de decir te quiero a la distancia que había sabido escribir al otro lado del mundo, al otro lado de esa computadora que de una u otra manera, había sido el vinculo entre sus corazones. Entre sus almas gemelas como el le había dicho alguna vez que eran. una lágrima apareció sobre su mejilla. Hermosa rodó sobre su parpado lentamente, defractando la luz sobre su superficie. Si alguien la hubiera visto en ese momento, hubiera notado la belleza de sus ojos magnificada por el liquido que comenzaba a formarse y se hubiera sorprendido con los mil y un colores que se formaban mientras caía rodando sobre la superficie de su piel. Lentamente tomó el Mouse con su mano derecha y lo llevó al espacio en blanco. Colocó allí el nombre de su cuenta y luego su contraseña. Apretó la tecla enter. Y recordó como él llegó a su vida, hace casi 12 meses. No lo esperaba. Sencillamente llegó en la forma de palabras e ideas y una foto desencajada. Llegó una tarde de invierno, cuando a través de la ventana ella podía observar la lluvia cayendo con el fondo gris del cielo de su ciudad. Al principio no lo llamó la atención, era una persona mas. A sus 27 años, había conocido a muchas personas como esa en Internet. Algunos habían sido sus amigos, otros habían sido solo un email que llegaba un día para olvidarse al otro.Vio el titulo de un post escrito por él y aunque no era nada interesante, algo hizo que ella se sintiese atraída por esas cortas palabras: “Hoy no me dueles” Y un clic la llevó al mundo del hombre. Sabia escribir, eso era evidente. No era como el común de bloguers que van por el mundo creyéndose genios y galanes con una pésima ortografía y un ego inflado mas allá de su habilidad. Al contrario, el hombre hablaba sobre su propia debilidad, sobre su propia manera de sentir que no pertenecía al teatro del mundo que lo rodeaba. Y hablaba de la soledad de sentirse rodeado por personas que esperaban mas de él de lo que el mismo podía dar. Interesante se dijo para ella misma. Interesante. Ese día ella decidió dejarle unas palabras, cortas, sin mayor compromiso, pero palabras al fin. Lo hizo y cerró la página. Volvió a su mundo. Su mundo pensó, mientras recordaba esos primeros momentos con la pantalla celeste convertida en un fondo blanco y decenas de contactos frente a sus ojos, su mundo de hace doce meses, ordenado, pero sin felicidad , sin color, sin fuerza. Sin la fuerza que él le daría meses despuésDe repente vio un contacto que la saludaba con un escueto hola Silvia. Lo miró y reconoció a una amiga de mucho tiempo, con la que había pasado horas conversando sobre el príncipe azul que cada una de ellas esperaba para su vida. Vio titilar las palabras escritas y volvió a recordar otras palabras, palabras que nunca mas vería frente a ella, que la habían llegado a estremecer hace mucho tiempo.Llevó el cursor del ratón sobre la cuadro de dialogo y pulso la alternativa de no admitir. El cuadro de dialogo cambió de color. Se puso gris Gris como sus días. Gris como su vida. Volvió a recordar ese primer momento, esa primera vez que él le hablo. Fue un par de días después de haberlo leído por primera vez. Había abierto esa pagina de blogs y se había sorprendido al encontrar una respuesta de aquel misterioso hombre que había hablado del dolor de su vida. Ella no se sorprendió del todo, aunque le llamo la atención las cuidadas palabras escritas por aquel desconocido: “Gracias por intervenir en mi blogs Agradezco tus palabras. Siempre me he sorprendido de lo que puede lograr este medio al unirte a gente que ni conoces y que te dan una palabra de aliento. Estoy aquí para lo que me necesites. Un beso, Pablo” Ella se sonrió. Un pretencioso desconocido le había mandado un beso,. Y cuantos iban ya? Bromeó para si misma. Cuantos desconocidos le habían mandado un beso? Muchos, pero pocos habían usado eso de “aliento” antes. Pretencioso, pero encantador pensó ella. Marcó “responder” y se sorprendió así misma escribiendo unas palabras. Palabras cortas, impersonales si quisieras tomarlas de esa manera, pero que invitaban a seguir una conversación si la persona al otro lado, quisiera seguir con ese dialogo. Tecleó enviar y salió de sus privados. No pasaron mas de 60 segundos cuando volvió a ver el aviso de mensajes privados. Lo abrió. Era del misterioso desconocido. Le agradecía nuevamente sus comentarios y ponía un par de frases ingeniosas y alguno que otro chiste, y le preguntaba como se llamaba en el mundo real, fuera de ese mundo virtual de luces y sonido. Silvia, le respondó. Bonito nombre volvió a responder él, a que te dedicas. Que curioso eres , le dijo ella. Soy abogada. Y tu?, Soy ingeniero. Que bueno,Tienes Messenger, si claro, silvia80 hotmail.com, agrégame. Ya lo hago, pero no puedo conectarme ahora, lo haré en al noche, tu lo harás? . no lo hago habitualmente, pero hoy me conecto a las 8. te esperaré, Muy bien, conversamos luego. La vida es muy graciosa, pensó Silvia. Ese dialogo podría haberlo tenido decenas de veces, pero ese día, no podía quitarse de la cabeza aquellas palabras y sobre todo esa promesa sin importancia que había hecho. Miraba las horas pasar en el reloj de su muñeca preguntándose si realmente el estaría ese noche a esa hora esperándola. Recordó como pensó en todos aquellos hombres que había conocido antes en su vida. Aquel español de nombre extraño que le envió esos poemas de Nietsche, o a que compatriota que le había preguntado si podía pasar a verla a su ciudad y que ella había bloqueado para siempre de su Messenger por el miedo que le daba ver a un conocido de Internet directamente a los ojos. Y recordó rápidamente a las decenas de personas que había conocido en aquella pagina de blogs y que habían llenado su Messenger de correos y nicks extraños a los que casi nunca había tomado en serio.Pero a pesar de eso, ella sentía que había algo en aquel misterioso extraño que la había citado a un encuentro virtual para conversar un poco más. Y recordó como sonó ese día su celular. Era su novio, Daniel , su novio oficial desde hacía 3 años, que le preguntaba si podían verse esa noche. - ¿Esta noche? – Si, quiero hablar contigo. Es urgente – ¿Esta bien. Puedes pasar por mi a las 6 al trabajo? Tengo que estar a las 8 en casa – Por que a esa hora? – Por nada importante. He quedado con mi mamá a esa hora Su novio. El hombre de su vida. A la distancia Silvia recordó ese momento con una sonrisa en los labios, ¿que habría sido de él? Hace mas de 4 meses que no sabia nada y tampoco le importaba mucho donde estuviera. El había sido su novio por tres años antes que Pablo llegara a su vida, y llegado el momento, lo había dejado por un nombre en una pantalla, por un sueño a la distancia y no se había arrepentido de eso. Había sido muy difícil para ella por que de una u otra manera, Danny no había sido un mal hombre con ella, a pesar de todo lo que había sucedido durante ese tiempo que estuvieron juntos. Ella esperó a su novio por dos horas. No llegó a las 6 ni a las 7. recién pasó por ella a las 8:15 de la noche. Ella recordó como mientras transcurría el tiempo, pensaba en aquel misterioso extraño, que seguramente estaría con la pantalla prendida, esperando que se conecte para conversar en aquella cita virtual. Y aunque estaba molesta por que su novio estaba retrazándose, parte de ella sintió que se quitaba un peso de encima por que el mismo destino había hecho que llegara tarde a ese encuentro. No estaba bien ilusionarse, ni siquiera de una manera tan ligera, en un hombre que apenas conocía. Llegó a casa esa noche a las 10:30 de la noche. Cenó y fue a su habitación con la intención de acostarse directamente. Pero no pudo hacerlo. Allí, al lado de su cama, estaba su computadora. Y sintió que una fuerza interna que no conocía la llamaba a encenderla. Y lo hizo. Y entró al Messenger. Y un recuadro gris emergió en la esquina superior izquierda de su pantalla. Era Pablo que la invitaba a agregarlo. Tecleo aceptar. Y de repente vio el cuadro celeste de dialogo que se encendía. Pablo estaba conectado aun. Y se extrañó de la frase que acompañaba su nick. Decía: “Pablo77 –la estoy esperando aun” Debe de ser ese tipo de personas que están todo el tiempo conectadas al MSN, se dijo para si misma Silvia. - Hola, apareció de repente en la pantalla. – hola Silvia, soy Pablo. Te estaba esperando Ella se sonrió, ¿el estaba esperándola? ¿Dos horas y media después? - Hola Pablo. Disculpa, no pude conectarme antes. – No tiene importancia. Estaba escribiendo algo. ¿Como estas? – Bien, cansada por que he salido con mi novio. – Si quieres hablamos en otro momento – No no te preocupes, podemos conversar unos minutos antes de irme a la cama. – Je, espero no aburrirte tanto que te de sueño rápidamente – No como crees Silvia recordaba esos momentos como si en vez de haberse producido hace ya un año, hubieran sido de ayer mismo. Podía recordar como Pablo le preguntó sobre su vida, sobre sus sentimientos, sobre su trabajo y lo que quería para la vida. También le contó sobre él, sobre como había vivido una vida llena de obligaciones desde muy joven, pero que aun así, se sentía feliz de que a sus 32 años, había sido padre y madre para sus hermanos mas jóvenes., Le contó que se había enamorado una vez pero que su novia había muerto dos años después que habían empezado la relación. El ya lo había superado según le contó, pero que igual, a la distancia y a pesar del tiempo, pensaba que ella, su ex novia, era el amor de su vida. - Lo siento – le dijo ella al oír esa historia. – ¿Por que? – le preguntó – Por que debe de ser

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