Einyel

El éxodo

De espaldas a mi, reposas con los ojos cerrados, aunque tu conciencia ya se encuentra de este lado del mundo. La luz entra por la ventana iluminando toda la habitación y mis ojos se posan sobre tu espalda mientras llevamos varios minutos en silencio. =mas=   Lentamente, levanto mi mano y llevo el dedo índice hasta tu espalda. Una pequeña mancha en tu piel llama mi atención y poso mi dedo en ella, luego, sin separar el tacto lo muevo hacia otra peca, rozando y acariciando el trayecto de tu piel, comienza la narración.   En susurro te describo esas motitas en tu espalda al tiempo que muevo mi dedo de una a otra, te cuento de un granito por ahí y cuando se me terminan, me muevo hacia tu escapula, la cual describo como un monte de pendientes suaves y pronunciadas a la vez. Allá hay algo más, bajando por la parte media de tu espalda, poco antes de que termine su nombre se forma un valle, centrado, breve, lo describo y continúo mi viaje. Para ese momento tu espalda se ha transformado en un desierto de arenas oscuras, y en el, una gran variedad de accidentes geográficos están presentes, valles, planicies, dunas, montes y estrechos.   Mi éxodo me lleva hacia el horizonte de tu espalda, el cual, al estar recostada de lado, se forma en la curvatura de tus caderas, tu cintura y la parte alta de tu espalda. Es curioso, porque la luz de la ventana golpea suavemente en esa pendiente dando la impresión de un verdadero horizonte, debajo del cual, sombreado se encuentra la totalidad de tu desierto.   Durante el viaje, he imaginado un viento esculpiendo figuras sobre las arenas de tu piel, me quedo en silencio y después de un rato, me levanto por un plumón, necesito plasmar el paso de ese viento y como su fuerza erosionante ha esculpido una ruta a través de tu piel.   Comienzo en la base de tu escapula y lentamente, con delicadeza la punta del pincel se mueve hacia abajo y al extremo de tu espalda, baja formando una suave curva, se engruesa a la mitad para debilitarse y adelgazarse llegando mas allá del valle en el inicio de tu espalda; la primera figura ha concluido y el viento regresa a esculpir una ruta mas.   Antes de continuar, tomo una fotografía y continúo con mi obra.   El viento nuevamente vuelve a trabajar, su ruta ha sido más breve en esta ocasión, y su comienzo en

Hay 1215 palabras más en este escrito, para seguir leyendo debe identificarse

Elija una cuenta para acceder al contenido completo

Cuenta de Ymipollo
Hola


Reacciones


Debe estar identificado para ver los comentarios o dejar uno.

Entrar a Ymipollo

¿ping? ¡pong! Ymipollo © ¿ping? ¡pong 1!